La conexión que nos hace felices

Dicen que todo está conectado. Que lo que sucede aquí afecta allá, que todo acto, pensamiento y palabra tiene una repercusión, que todos somos uno, que lo que me pasa a mí también te afecta a ti. Que el cuerpo humano es un microcosmos y que el universo empieza en cada uno de nosotros.

Pero, al margen de lo que digan científicos y maestros espirituales, y de que estemos de acuerdo o no con esas teorías, lo más importante y, en eso seguro que coincidimos, es que cuando las cosas se conectan adquieren sentido. Más aún, cuando esa conexión no se queda en un mero entendimiento intelectual sino que la sentimos, pasa por el cuerpo, en forma de sensación, intuición, energía, se convierte en puro placer. Y, cuando además de entenderlo con la mente y con cada célula del cuerpo, lo entendemos con el corazón, esa conexión adquiere la categoría de fascinante.

En este punto, para mí, entra el yoga. Como herramienta que me ayuda a sentir en cuerpo, mente y alma. Que me ayuda a conectar con lo que soy, como individuo y como ser interconectado que forma parte de algo más grande. Que me hace feliz.

El yoga que a mí me funciona, y que tengo el privilegio de enseñar, es el estilo Hatha Vinyasa Yoga. Vinyasa es una palabra sánscrita que significa sincronizar el movimiento y la respiración. Es una práctica dinámica y activa, donde se combina la fluidez de los movimientos coordinados con la respiración (posturas isodinámicas) con la quietud y la alineación física y energética (posturas isométricas).

Si lo desglosamos en forma de beneficios, esta práctica de yoga nos aporta:

Fuerza – Se tonifican los músculos y se crea una fuerza equilibrada en todo el cuerpo, con foco en la conexión con el centro. El trabajo a nivel de plexo solar aumenta nuestra autoestima y fuerza de voluntad.

Flexibilidad – El flujo continuo de movimientos unidos a la respiración permite que el oxígeno nuevo alimente y afloje los músculos, ayudando a estirarlos.

Coordinación y concentración – Mejora la coordinación de los movimientos y la concentración de la mente.

Respiración – Alarga la respiración, proceso fundamental en nuestra calidad de vida.

Circulación – Mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular y nos aporta resistencia.

Purificación – Al sudar, eliminamos toxinas y desintoxicamos los órganos para que funcionen mejor. Además de ayudar a perder peso, limpiamos a nivel energético.

Relajación – Relaja cuerpo y mente, reduce la ansiedad y el estrés.

En resumen, el Hatha Vinyasa Yoga combina la fluidez del movimiento y la quietud, la respiración consciente y la mente enfocada. Proporcionándonos presencia, energía y salud. Espacio, fuerza y flexibilidad. Beneficios en los sistemas más profundos del cuerpo (nervioso, circulatorio, endocrino, etc). Una oportunidad de mirar al interior, expandir la conciencia y acercarnos a un estado de paz mental y de felicidad.

2 reflexiones sobre “La conexión que nos hace felices

  1. Laura

    Preciosas palabras Laura, tu si que nos inspiras…., tengo muchas ganas de conocerte!!!

    El 19 de Marzo es la primera clase de yoga en la playa verdad?
    Ya me diras, me hace mucha ilusión .

    Responder

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