El yoga, un camino personal

Hay muchas definiciones del yoga. Yoga como unión con tu ser (integración de cuerpo, respiración, mente y emociones), yoga como unión con lo absoluto (integración del alma individual con el espíritu universal, -BKS Iyengar-), yoga como cese de las fluctuaciones de la mente (yoga chitta vritti nirodha, –Yoga Sutra I.2 de Patanjali-) y un largo etcétera.

Pero hoy me gustaría hablar del yoga como un camino único, personal y valiosísimo de autoconocimiento, aprendizaje, crecimiento y transformación.

“El yoga es el viaje de uno mismo, a través de uno mismo, hacia uno mismo” Bhagavad Gita

El punto de partida

¿Y dónde empieza el camino? En los libros de yoga clásico (Yoga Sutra I.1) se habla de que “el yoga comienza aquí y ahora”.

Esto me invita a algunas reflexiones.

  • Cada ser es único y diferente. En nuestro nacimiento se nos otorgan dones y dificultades, cosas que se nos dan bien y se nos dan mal, que nos facilitan o dificultan el trayecto. Podríamos decir que son las cartas con las que nos toca jugar en el juego de la vida. A partir de ahí cada uno elige cómo jugar sus cartas. Jugar a usar tus talentos en beneficio propio y global, jugar a desperdiciarlos por pereza o miedo, jugar a ser pequeños porque no somos tan buenos en cierto asunto o habilidad… El yoga es el comodín de la baraja que nos ayuda a que el juego se realice con más claridad, tomando decisiones más conscientes.

“Si no puedes hacer grandes cosas, haz cosas pequeñas de una forma grande” Napoleón Hill

  • Cada cuerpo es diferente. Unos somos más flexibles, otros más fuertes y robustos, algunos tienen alguna disfunción, la cadera más grande o más pequeña, los brazos o las piernas más largos o más cortos. La variedad anatómica es infinita. El yoga es el que se tiene que adaptar a nuestro cuerpo, y no nosotros al yoga.

“El yoga debe adaptarse a cada persona, y no al revés” Julián Perangón

  • Cada uno tiene unos intereses personales. Unos se sienten más atraídos por los beneficios de la práctica física, otros por la meditación, o por la respiración. Todos los caminos están entrelazados y te llevan al mismo lugar.

“A dónde y cómo empieza la práctica de yoga? ¿Debemos empezar siempre en el nivel físico? Yo diría que donde empecemos depende de nuestros intereses personales. Existen muchas formas para practicar el yoga y gradualmente el interés de un camino nos llevará a otro. Así puede ser que empecemos por estudiar el Yoga Sutra o por la meditación. O en lugar de eso, empecemos con la práctica de asanas y así, a través de la experiencia del cuerpo, empezar a entender el yoga. También podemos empezar con pranayama, sintiendo la respiración como el movimiento de nuestro ser interno. No existe ninguna regla sobre dónde y cómo debemos empezar nuestra práctica” K. V. Desikachar El Corazón del Yoga

  • La vida cambia a cada instante. Igual que los frutos caen de los árboles y los días se convierten en noches, nuestro cuerpo cambia a cada respiración, nuestro estado de ánimo varía, las circunstancias a nuestro alrededor nunca son las mismas. La vida es cambio constante. Hoy nos encontramos fuertes y mañana débiles, hoy eufóricos y mañana apáticos, ayer nos lastimamos la rodilla y hoy no podemos hacer padmasana. La vida cambia a cada instante y nuestra práctica se tiene que adaptar al punto de partida de hoy. Observa el presente sin apegarte al pasado o perderte en el futuro.

“Todo fluye, todo está en movimiento y nada dura eternamente. Por eso no podemos descender dos veces al mismo río pues cuando desciendo al río por segunda vez, ni el río ni yo somos los mismos” Heráclito

Los obstáculos del yoga

Pero claro, como en todo camino que se valga, hay piedras. Los malos de la película. Los obstáculos de la carrera.

Dicen los yoguis que el yoga es una herramienta para paliar el sufrimiento, algo así como un método de entrenamiento para superar los obstáculos de la vida. En los Yoga Sutras de Patanjali (sūtra II.3) se habla de cinco obstáculos (kleshas) que nos hacen sufrir y no nos dejan avanzar en nuestro camino espiritual.

  • El principal obstáculo es la ignorancia (avidya), del cual derivan los otros cuatro.
  • La identidad con el ego (asmita)
  • El apego (raga)
  • El rechazo (dvesa)
  • El miedo (abhinivesa)

De nuevo Desikachar lo explica muy claro en El Corazón del Yoga

Si aprendemos a reconocer y superar estos obstáculos cuando estamos en asana, nuestra práctica adquirirá más sentido e integridad. Por ejemplo, a veces las posturas no nos salen porque desconocemos las acciones necesarias para alcanzar la postura o nos falta técnica. Otras porque tenemos miedo de caernos o lastimarnos, como las posturas sobre brazos o sobre cabeza. Otras veces nos apegamos a las posturas que nos gustan o nos resultas fáciles, porque son fuente de placer. U odiamos aquellas que nos cuestan, porque son demasiado cansadas o nos hacen temblar. Otras (¡muchas veces!) caemos en la trampa del ego creyéndonos superiores por culminar cierta postura mejor que el compañero de al lado o nos extasiamos viendo nuestra figura esculpida en la foto de Instagram. O nos frustramos porque ayer nos salía y hoy no nos sale.

¿Y si transformáramos la ignorancia en entendimiento, comprensión y sabiduría; el ego en humildad, sencillez y honestidad; el apego en pasión; la aversión en imparcialidad; el miedo en coraje, autenticidad y valores?

Los medios para alcanzar la meta

¡Aún nos faltan los protagonistas de la película! ¿Qué necesitamos para llegar a saborear el néctar del yoga?

En los Sūtras 1.13 – 1.15 se definen los conceptos de abhyasa y vairagya como los medios para alcanzar el estado de yoga: la práctica y el desapego.

  • Abhyasa se refiere a la práctica persistente durante un período largo de tiempo. Sí. El yoga, como cualquier práctica, requiere esfuerzo, constancia y dedicación. Actitud positiva, respeto, sinceridad, devoción, amor. A pesar de las dificultades y los fracasos que te encuentras en el camino. A pesar de que con el tiempo, el entusiasmo inicial va disminuyendo. A pesar de que tu mente siempre suele encontrar cosas mejores que hacer. Si queremos avanzar en la práctica y obtener un beneficio pleno, tenemos que ser constantes (sin interrumpir la práctica una y otra vez) y sobre todo, amar la práctica, sentirnos atraídos por ella, y no sentirla como una obligación.
  • Vairagya significa desapego. Se define como alcanzar un estado de neutralidad: no sentir ni atracción (hacia lo que nos gusta y deseamos) ni aversión (a lo que no nos gusta, rechazamos o tememos). Implica también el deshacerse de las expectativas y cumplir nuestras responsabilidades sin esperar nada a cambio, liberarnos de los resultados o los frutos de la acción. También se refiere a renunciar a las cosas materiales, pero también a un desapego mental, a no identificarnos con nuestros pensamientos, necesidades, deseos o emociones.

Nadie dijo que ser protagonista fuera fácil 🙂

Pero, ¿cuál es la meta?

Existen muchas palabras exóticas para definir el objetivo del yoga: samadhi (estado de consciencia pura o iluminación), nirvana (liberación del sufrimiento), ananda (júbilo espiritual), kaivalya o mokṣa (libertad) y otras tantas.

Para mí, humilde y mortal aspirante a yogui, es mucho más sencillo.

«Practico yoga para ser más  feliz. Para conocerme más, aprender, evolucionar y crecer. Para sacar jugo a mis talentos y aprender a aceptar mis limitaciones. Para transformarme y así poder inspirar a otros en su transformación. Para cooperar más y competir menos. Para amar más y pensar menos. Para disfrutar a tope del viaje».

Así que, para acabar, diría que no te preocupes por llegar a la meta, porque los beneficios llegan solos cuando dejas de ansiarlos, simplemente disfrutando del viaje y aprendiendo de las piedras que nos vamos encontrando en el camino.

“Practica y todo llegará” Sri Pattabhi Jois

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