Soy principiante y no soy flexible

Hay personas que cuando empiezan a hacer yoga les preocupa ser poco o nada flexibles o serlo menos que la persona de al lado. Incluso hay quienes piensan que si no son flexibles, no pueden practicar.

De hecho, las dos preguntas que más nos hacéis antes de apuntaros a un retiro tienen que ver con el hecho de ser principiantes (¿encajaré?) y con el grado de flexibilidad (¿podré seguir las clases si soy un tronquito?).

Así que ahí van algunas aclaraciones para quienes estéis en ese punto:

* El yoga es una práctica en la que usamos el cuerpo y la biografía personal para acceder a una conciencia mayor. Y evidentemente, cada uno usa el cuerpo que tiene. El cuerpo de cada persona es único, con sus habilidades, formas y tensiones propias. Y el cuerpo cambia, con la edad, las diferentes situaciones de la vida… Cada uno juega sobre la esterilla con las cartas que tiene ¡y ahí está la riqueza! El primer Sutra de Patanjali dice: Aquí comienza tu práctica de yoga (atha yoga anushasanam). Se interpreta como que cada uno empieza su práctica de yoga con el cuerpo que tiene en cada momento. Y cada día es diferente.

* El yoga te da flexibilidad, pero no es que tengas que tenerla para practicarlo. Te haces más flexible conforme practicas. El yoga nos enseña que una práctica empieza a dar resultados cuando es repetida y perseverante (Abhyasa) y cuando te desapegas de sus resultados (Vairagya). Así que deja que querer ser flexible y lo serás, si le pones constancia y confías en el proceso (y sobre todo, ¡lo disfrutas!).

* La flexibilidad no es la panacea. Ser flexible es sano en tanto que también somos fuertes y móviles (además de otras habilidades). Una práctica de yoga que enfatiza la flexibilidad y que no trabaja la activación muscular ni la movilidad articular, es incompleta, no es funcional y puede ser lesiva a largo plazo, porque crea debilidad y desequilibrio. Un músculo sano debe ser capaz de estirarse, contraerse y relajarse a partes iguales. Las articulaciones están diseñadas para ser estables y si sobreestiramos los ligamentos que unen el músculo a la articulación, éstas pierden su función.

* Realizar una postura de yoga “tirando de flexibilidad” (es decir, que la podemos hacer sólo porque somos flexibles) hace que perdamos integridad. Una postura óptima es la que nos hace sentir que todo el cuerpo está trabajando en unión (junto con la mente y la respiración), que no hay una parte del cuerpo que carga con todo el trabajo mientras otras partes se debilitan o nos colgamos en ellas, que no por usar una parte del cuerpo en su rango máximo, el resto de las partes se descompensa o se daña. Se trata de repartir inteligentemente las cargas y los apoyos, sin excesos.

* Si logramos el equilibrio fuerza-flexibilidad / integridad-fragmentación nuestra práctica será segura, será funcional, y muy importante, se sentirá muchísimo más gustosa. Estaremos aplicando las cualidades Sthira-Sukha en nuestra práctica (activación cómoda, atención relajada, esfuerzo justo), lo cual es indicativo de que lo que estamos haciendo es yoga y no cualquier otra cosa 🙂

* En mis clases no hacemos contorsionismo ni posturas extremas. Priorizamos el trabajo de fuerza versus al de flexibilidad. No llevamos a las articulaciones a rangos de movilidad extremos para protegerlas y evitar lesiones. Nos movemos lento para entrenar la propiocepción y la sincronización respiración-movimiento. Propongo secuencias amables e inclusivas, que ofrecen variaciones para que cada uno encuentre sus límites, su zona de confort y sus lugares retadores. Es un yoga funcional, adaptado a la vida real, que respeta los diferentes cuerpos y necesidades.

* Olvídate de los cuerpos delgados y flexibles que se exhiben constantemente en Instagram, el yoga no va de eso.

PD: En nuestras clases y retiros eres muy bienvenido/a, seas o no flexible, acabes de empezar o lleves años practicando.

Namasté!