¿Qué es yoga? ¿Qué practicamos cuando decimos que practicamos?
Cuando decimos que hacemos yoga, ¿a qué nos referimos? Mucha gente piensa en yoga como una práctica física que te vuelve flexible y calmado.
Y es verdad.
Pero eso es sólo una parte, un efecto colateral, una consecuencia de la práctica.
Para mí, una definición más precisa sería decir que practicar yoga es practicar la presencia.
¿Y qué es la presencia? El estado mental necesario para llegar a la consciencia, al entendimiento, a la claridad.
Practicar yoga es practicar la presencia. ¿Y qué es la presencia? El estado mental necesario para llegar a la consciencia.
Es decir, practicamos estar presentes en diferentes situaciones que nos presenta el yoga. Hacemos diferentes ejercicios y ponemos en práctica diferentes herramientas para llegar al mismo lugar: la consciencia, el entendimiento, la claridad.
Y uno de esos caminos es la práctica física. Utilizar el cuerpo para adquirir conciencia. Trabajar la conciencia corporal para adquirir conciencia a otros niveles: mental, emocional, espiritual.
De hecho, muchas personas se inician en yoga a través de las asanas (las posturas). Es fue mi caso. Me enganché a la práctica porque me hacía sentir muy bien a nivel físico. Y continúo con ella porque he entendido que el cuerpo es el punto de partida de todas las prácticas de yoga.
De forma que podemos decir que cuando practicamos yoga estamos:
1 – Practicando yoga con el CUERPO:
Esto incluye muchísima variedad de estilos. Hay prácticas en las que sostenemos las posturas/asanas (como el Hatha Yoga), otras más dinámicas en las que fluimos entre una postura y la siguiente mediante la respiración (como el Vinyasa o el Ashtanga Yoga), otras cuyo objetivo es relajar (como el Yin Yoga), otras cuyo objetivo es crear fuerza y resistencia (como el Power Yoga)… y muchos otros estilos. Y todos los estilos se practican con presencia para obtener consciencia.
2 – Practicando con la MENTE:
Esto es la meditación. También hay muchos estilos de meditación, muchas formas de llegar a un estado meditativo, un estado mental de atención y presencia plena. Como decíamos, toda práctica de yoga comienza en el cuerpo. También en la meditación. Mantenemos plena presencia la información que llega del cuerpo para acceder a la mente. Observamos la respiración, sentimos las sensaciones físicas, notamos lo que nos llega a través de los sentidos… como puerta de entrada a diferentes capas de nuestra mente.
3 – Practicando con las EMOCIONES:
Ya sabemos que los seres humanos somos complejos, y no somos sólo un cuerpo. Tenemos una cabeza que piensa y un corazón (¡y unos intestinos!) que sienten. Y no se pueden separar. Y todo afecta a todo. Y de la misma forma, a través del cuerpo, la respiración y la atención podemos acceder a nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo, haciéndonos más conscientes y dándoles el espacio que necesitan.
4 – Practicando con la ENERGÍA:
Aunque no nos demos cuenta o no lo hagamos conscientemente, el hecho de practicar con el cuerpo, la respiración, la mente y la emoción con presencia plena mueve nuestra energía. Qué decir si, además, lo hacemos conscientemente. Porque sí, podemos mover nuestra energía interna, cambiar nuestro estado de ánimo, nuestros pensamientos y emociones con la práctica de yoga.

Bien, llegados a este punto… ¿de qué me sirve todo esto? ¿Para qué quiero practicar la presencia y ser más consciente?
Pues yo te diría…
Para vivir la vida sin perderme nada. Para no perderme las flores en primavera, el canto de los pájaros y el azul del cielo. (Qué inspirador el libro de Pablo d’Ors Biografía del Silencio, que explica esto de una forma tan bonita…)
Pero también para no pasar por alto la mala racha por la que está pasando una amiga por no haber sabido escuchar, ni ver, ni entender.
Para no evitar mis propios problemas, sino mirarlos de frente.
Para saber qué cosas son importantes y priorizarlas.
Para tomar mejores decisiones.
Para poner más amor en mis acciones. Y paciencia. Y tolerancia. Y empatía.
Para tener una mirada expansiva y abierta, y atender aquello que me afecta a mí, pero también a las personas de mi alrededor y también al mundo.
Para ser mejor persona. Y más feliz…
¡Para tantas cosas!
Cuéntame para qué practicas tú y qué practicas cuando practicas 🙂
Namasté!
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